09 mayo, 2012

El escritor



¿Por qué escribís? Le preguntaron al escritor. No mucha gente lee lo que vuestra pluma engendra e incluso vos dudáis de vuestro propio talento. Entonces, ¿por qué escribís? ¿Por qué aún, cada noche, seguís sentándoos frente al hogar a redactar palabras que quizás nunca serán leídas?

El hombre quedó mirando el fuego por un largo espacio de tiempo, tal vez buscando una respuesta o tal vez mofándose secretamente de la pregunta. No cambió su expresión taciturna cuando contestó.

Escribo porque soy escritor. Escribo porque para eso he nacido. Cuando escribo, dibujo un mundo que no existe. Cuando escribo, creo una realidad que está dentro de mí, y no a mi alrededor. Cuando escribo, soy un artista y soy creador. Cuando escribo puedo ser monje y marinero, puedo convertirme en un perro de dos cabezas y en un pájaro parlante. Cuando escribo, puedo salvar al mundo del infierno y puedo ser dictador de un Imperio eterno. Puedo ser mago, estrella o árbol, puedo ser rey o puta. El infinito está a mi alcance sólo posando mi pluma sobre el papel. Coloreo sueños y vendo magia. Eso es lo que hago y su valor no depende de quien lea mis escritos igual que la belleza de un cuadro no varía según su situación en un museo.

Ahora, dijo con una sonrisa enmascarada el escritor, sabiendo lo que os he dicho, la pregunta es, ¿por qué no escribís vos?

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