13 junio, 2012

Un polvo y una cerveza, por favor


Scarlett Johansson, en Lost in Translation 

Me despiertan sus ronquidos y cuando lo miro a la luz del día me pregunto en qué estaría yo pensando. Me levanto de la cama sin excesivo cuidado para no despertarlo y busco mis bragas, que al parecer se han quedado enredadas entre las sábanas. El pelo me huele a tabaco y la habitación a sexo (tengo la sensación que del malo). No recuerdo mucho y mi dolor de cabeza sabe por qué.

Ya no ronca, gracias a Dios, pero tampoco se ha despertado, y doy a gracias a Dios de nuevo. Voy a la cocina en busca de algo que me ayude con la resaca y decido seguir el consejo paterno de “una buena resaca se cura con una cerveza fría, y si la acompañas de anchoas, mejor”. En serio, bendito padre. Encuentro la cerveza en la nevera aunque no tengo tanta suerte con el pescado. Está bien. La cerveza debería bastar.

Voy al baño y me doy cuenta de que la ropa del día anterior está sucia. Manchas de a saber qué. Aún así me la pongo. Necesito un cigarrillo, pero voy a esperar a bajar a la calle. No sé en qué parte de la ciudad me encuentro. Espero, al menos, estar en la misma ciudad que en la noche anterior. Una vez me desperté sola en una casa en no sé qué pueblo y al asomarme por la ventana sólo vi vacas. Putos pueblos. Pero ya no soy tan irresponsable.

Me miro en el espejo. El rimel se ha corrido, ya no llevo colorete y el pelo está algo encrespado, por decirlo finamente. Me viene a la mente una imagen de Amy Whitehouse, no sé por qué.

Oigo pasos en el pasillo. Mierda.

Salgo del baño y lo encuentro esperándome en la puerta con una sonrisa y una taza de café. Lo de esperarme en la puerta del aseo me ha dado un poco de miedo. Pero peor ha sido lo de la sonrisa. ¿Quién sonríe después de una noche de juerga y de buena mañana? Aunque pensándolo bien, quizás ya no sea por la mañana.

Le doy las gracias y mi voz suena sucia.

Me sigue hasta el dormitorio, en donde creo que he dejado el bolso.

¿Por qué me persigue?

-Ha sido genial- me dice. Me encantaría, de verdad que sí, seguirle el juego, pero joder, no tengo ganas. Hago una mueca que en mi cabeza se parece a un “gracias”, pero creo que él no lo pilla.

Encuentro el bolso, por fin, y llega el momento del “bueno, que me voy, y tal”. Ahora que me detengo a mirarlo me doy cuenta de que no me suena su cara. ¿Dónde lo conocí, decías?

El chaval me mira con una cara algo embelesada y rezo porque no intente tener una conversación.

- ¿En donde vives, Mía?- En efecto. Quiere tener una conversación, y además se acuerda de mi nombre. Eso empeora las cosas, porque yo no me acuerdo del suyo. Le doy una respuesta un poco evasiva, pero el colega insiste, incansable. Llego a la conclusión de que voy a tener que ser borde.  

Me dice que quiere volver a verme. Si después de una noche conmigo aún quiere verme considero que está desesperado porque ni siquiera yo quiero volver a verme. Me huele el aliento, me siento sucia y no recuerdo si tengo que trabajar ese día. Y éste quiere volver a verme. Me detengo sólo un momento a mirar su piso y he de decir que parece un lugar decente. No me gusta juzgar al alza así de primeras, pero el chico no parece malo, pese a las sonrisas mañaneras.

No vamos a volver a vernos, chico. Se lo digo sin tapujos, para que no insista.

Ya estoy lista para irme -joder, necesito una ducha y otra cerveza- cuando me dice que no me vaya, que me invita a comer.

- ¿Por qué ibas a hacer eso?

- Por que quiero conocerte mejor.

- ¿Por qué?

- No lo sé.

- Pues te adelanto que estás equivocado, en realidad no quieres conocerme mejor.

Y lo cierto es que no le estoy mintiendo.

- ¿Por qué?

- Déjate de preguntas. Tengo que irme.

Pero por algún motivo me quedo allí plantada, como un pasmarote, y aún lo estoy mirando.

- No sería una cita. Venga, ¿por qué no?

“¿Por qué no?”, pregunta, y además espera una respuesta. ¿Por qué no?

Reflexiono. Noto como el alcohol estancado en mis neuronas impide en cierta medida el flujo de mis ideas.

- Porque yo no me quedo a comer después de una noche de sexo. Por eso. Pareces un buen chaval, y por eso no voy a engañarte, yo no soy tan buena. Anoche te escogí a saber por qué para pasar un buen rato, pero ya no es de noche, así que ha llegado el momento de irme, ¿no crees?- Lo estoy mirando a la cara y veo en sus ojos como él no, no lo cree.- Fumo, bebo y follo con desconocidos. Mi familia, mi trabajo y mis amigos son un puto desastre. Tengo un buen culo, eso sí, y por eso quieres invitarme a comer, pero un buen culo, te lo digo yo, no compensa todo lo demás.

Me siento como un ser impío, pero él no parece haberse inmutado. En realidad, me está cayendo bien, después de todo. Cualquier otro ya habría salido corriendo. Mi técnica está fallando.

- ¿Y si pese a todo eso –continúa el cabrón- me planteo el reto de hacerte feliz, solo por unas horas?

La pregunta me hace esbozar una sonrisa, pero es una sonrisa pendenciera.

- Estarías perdiendo el tiempo, chaval. Yo soy un alma atormentada nacida para ser infeliz y no me gusta que nadie venga a romper mis planes, a no ser que te pueda beber, o fumar.

Me doy media vuelta y salgo del piso. Al llegar a la calle enciendo el cigarro largamente esperado y busco la boca del metro más cercana perdiéndome entre las calles de la maqueta urbana en la que vivo.

Me doy cuenta de que en realidad nunca llegué a saber el nombre del chaval, aunque eso ya no importa.

Rebusco entre los papeles de mi bolso y doy con mi horario de trabajo. Efectivamente tengo que ir a currar. De alguna manera tendré que financiarme mi vacía vida existencial.

2 comentarios:

  1. Me gusta mucho. No sé porqué me gusta mucho este tipo de estilo, como de novela negra, de personajes zaparrastrozos que se sienten perdidos en la vida, como, por ejemplo, el tipo de detective alcóholico consumido por su trabajo, o en este caso la chica alocada y promiscua, cuyos galanes siempre piensan que la pueden salvar de ese tipo de vida y hacerla cambiar. Me pregunto por qué nunca he escrito algo de este estilo todavía, pero bueno, se vé que el género fantástico me puede más ja. Te felicito, y te invito a que leas mi nuevo relato que he subido al blog. Se trata de uno de los primeros que escribí, y el primero que salió finalista de un concurso literario (Breve entrevista con Parche negro), así que le tengo cierto afecto al humilde pequeño, ja. Bueno, de nuevo te felicito por este relato. Saludos!!

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  2. ¡Gracias! Pues la verdad es que esta es la primera vez que escribo algo de este estilo...estafa enfadada por algo que ahora no vine a cuento, me puse a escribir para descargar el cabreo, y esto fue lo que salio...Mucha gente me está diciendo que le gusta, así que voy a tener que mosquearme más a menudo ja ja. Pues me encantará leer el relato que comentas, voy a ver si tengo tiempo hoy después del partido de España...pero sino, prometido que me lo leo esta semana. ¡Un saludo y te deseo inspiración para esta semana! :)

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